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Coincidiendo con la festividad de la Virgen de la Merced, patrona de la Ciudad, la Fundación Teresa Rivero inauguró su nueva sede en el casco histórico de Jerez, sita en la antigua Casa Palacio de los Pérez Luna. Un emblemático edificio de estilo barroco ubicado en la Pza. Rafael Rivero, que se levantó en el año 1777, y con el que la familia Ruiz-Mateos quiere reforzar el compromiso de esta institución con los ciudadanos a los que tiene intención de prestar servicio con fines culturales y sociales.



Image Presidieron el acto la propia Dª Teresa Rivero, presidenta de la Fundación que lleva su nombre, Dª Pilar Sánchez, Alcaldesa de Jerez, D. Juan del Río, Arzobispo Castrense, D. Alfonso Ruiz-Mateos en representación de sus 12 hermanos y de su padre, el empresario D. José María Ruiz-Mateos, que tuvo que ausentarse por motivos laborales, así como su vicepresidente, D. Juan Manuel Corchado, que fueron los anfitriones de los numerosos invitados a la inauguración de esta sede, que ha sido remodelada por el equipo del prestigioso arquitecto Ramón González de la Peña y fue bendecida por el Arzobispo Castrense, D. Juan del Río.



Image El administrador apostólico de la Diócesis se felicitó por la implicación de la familia Ruiz-Mateos con la ciudad y por la importante labor que podrá desarrollar la Fundación, «con un trabajo que ofertará cultura, que es lo que nos hace libres, y que también tendrá la dimensión social de la que esta familia siempre ha hecho gala».

En un salón de actos presidido por la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro del complejo de la Atalaya -que fue en su día de los Ruiz-Mateos-, y que el Ayuntamiento cedió para la inauguración, el vicepresidente de la Fundación recordó que fue hace ya tres años cuando D. José María Ruiz-Mateos le encomendó la puesta en marcha de esta institución que «no es una sustitución de la antigua Fundación Rumasa, pero que sí pretendía llenar el vacío que existía en la ciudad».



Image Desde ese noviembre de 2004 hasta este momento de la inauguración la Fundación ha trabajado a un ritmo frenético para contar con una sede emblemática y reconocible en el centro de la ciudad -hasta ahora trabajaban desde Bodegas Garvey-, y para ir calando en una sociedad a la que ha aportado proyectos culturales, ayudas económicas a ONG, asociaciones o hermandades y la promoción tanto de la ciudad por la que la familia Ruiz-Mateos «tiene un infinito amor» como de su producto más conocido, el vino.